martes, 22 de mayo de 2007

XV - Diane Arbus ( 1923 - 1971)




"Los monstruos eran una cuestión que yo fotografié mucho. Fue una de los primeros motivos que fotografié y poseía un tipo de excitación terrorífica para mí. Yo empecé como a quererlos. Todavía hoy aprecio y quiero a mucho de ellos. Yo realmente no quiero aseverar que ellos son en si mis amigos, sino más bien que ellos me hicieron sentir una mezcla de vergüenza y temor. Hay una cantidad de leyenda sobre los monstruos. Todo para ellos sucede como en un cuento de hadas. Los monstruos nacieron con su trauma. Ellos ya han pasado su prueba en la vida. Ellos son aristócratas."


Diane Nemerov nace en Nueva York (1923) en el seno de una adinerada familia judía de Nueva York. Es hermana del poeta Howard Nemerov. A los 14 años comienza su relación con Allan Arbus, con quién se casaría cumplido los 18 años. En los años cuarenta, los Arbus se dedicaron a la fotografía de moda en revistas como Esquire, Vogue y Harper’s Bazaar. Entre 1955 a 1957, Diane Arbus toma clases con la fotógrafa austriaca Lisette Model, ejerciendo una gran influencia en el camino que más tarde tomaría. En esta época se divorcia de Allan, independizándose en su trabajo. La década del sesenta fueron sus años más productivos. Recorría los peligrosos barrios de Nueva York para seleccionar a los personajes que retrataría, en su mayoría enanos, playas nudistas, prostitutas, entre otros. La exposición que la dio a conocer al público mayoritario fue "New sensations" en 1967. Continuaba trabajando para revistas importantes retratando a celebridades como Norman Mailer, Mae West, Jorge Luis Borges. En 1971, después de una larga depresión, Diane Arbus se suicida. Un año más tarde su trabajo fue seleccionado para participar en la Bienal de Venecia, siendo la primera fotógrafa estadounidense en ser seleccionada, y el MoMA de Nueva York organizó su primera gran retrospectiva.

Influenciada por Model y la película Freaks ("La parada de los monstruos" o "Fenómenos") de Tod Browning, Diane Arbus eligió a personas marginales para sus fotografías: gemelos, enfermos mentales, gigantes, familias disfuncionales, fenómenos de circo, etc. Los personajes miraban directamente a la cámara, lo que hace que el flash revele sus defectos. Su intención era producir en el espectador "temor y vergüenza". Pionera del flash de relleno (flash de día) La fotografía de Diane representa lo normal como monstruoso: cuando fotografía el dolor, lo encuentra en personas normales. Provoca que la gente presuntamente normal aparezca como anormal. Rompe la composición, sitúa al personaje en el centro. Su mirada siempre es directa, con tensión y fuerza. Para ella no existe el momento decisivo, trabaja en continuo espacio temporal y obliga a los retratados a que sean conscientes de que están siendo retratados. Busca una mirada nueva, pasando del tedio a la fascinación. Se rebela contra el Gobierno, lo público, lo normal...

Un 27 de julio de 1971, Diane Arbus se suicidó. Se había cortado las venas. Además presentaba los síntomas característicos de una sobredosis de pastillas para dormir.



Película:

Retrato de una obesesión:

a aceptaron como uno de ellos pero, al contrario que en La parada de los monstruos, Diane Arbus no les defraudó. A la hora de hacer una película sobre ella, una fotógrafa dotada de una enorme sensibilidad que supo mostrar la belleza de lo que otros consideraban mera atracción de circo, Steven Shainberg, un fan absoluto de la artista, y su guionista Erin Cressida Wilson tomaron una decisión que constituye uno de los mayores aciertos de esta película visualmente brillante: alejarse del típico biopic y aventurarse a fabular sobre el mundo interior de una tímida ama de casa, que un día decide coger la cámara Rolleiflex que su marido le regaló hace años y retratar el otro lado de la Norteamérica rockwelliana.

Retrato de una obsesión es atípica hasta en su título original, Fur (Pelo), donde se encuentra una de las claves de esta metafórica cinta. Es el pelo que Diane arranca de su ceja, mostrado en primerísimo plano, y el que se atasca en las tuberías de su idílica casa, el que abre la puerta de entrada al país de las maravillas en el que esta Alicia tendrá como maestro de ceremonias a un cordero con piel de bestia, un extraño vecino aquejado de una enfermedad que le hace ocultarse tras extrañas máscaras. Él la acerca a un mundo amorfo al que ya intuía pertenecer, le descubre la piel que le va, totalmente alejada de esa estola de la peletería del negocio de su castrante madre que no sabe muy bien como colocarse.

Con un lenguaje visual poderoso, Steven Shainberg explora, como en Secretary, su cinta más conocida, los terrenos del subconsciente, normalizando, tratando con un tacto meritorio, esos oscuros deseos que llevan a sus protagonistas a terrenos como el sadomasoquismo y el voyeurismo. Y lo hace a través de elementos sacados de cuentos infantiles, el de Lewis Carroll antes referido o, más claramente, el de La bella y la bestia, mostrando que en la exploración y comprensión de sus terrores, féminas como Arbus encuentran su lugar en el mundo.

Mientras la película mantiene el detallismo del sensible punto de vista de la fotógrafa quedamos atrapados en su mundo, pero cuando sucumbe a la tentación de ir más allá, trasformando una enigmática y atípica relación, la de ella y su guía, en la más tópica de las historias de amor, se rompe gran parte de su encanto, tan cercano a la extrañeza cotidiana de los mundos de David Lynch, justificando lo que no hacía falta justificar. Tampoco ayuda en esos momentos una música que debería conceder a cada escena un significado concreto, su valor dentro de la historia; y nos quedamos con ganas de que personajes como la niña mayor, paradigma del rechazo de la sociedad común al mundo freak que Arbus introduce en su vida, estén un poco mejor dibujados.

Pero Retrato de una obsesión es ante todo un ejercicio artístico valiente que merece la pena por la presencia de Nicole Kidman, sin grandes alardes interpretativos, solo con su etérea presencia, perfecta para la sensibilidad y timidez de su retratada, y Robert Downey Jr., manejando su voz con una sensualidad apabullante mientras permanece oculto -a pesar de lo que la publicidad del cartel torpemente muestre- tras un complicado disfraz durante la mayor parte del metraje.

Aunque el invento no le haya salido redondo a Shainberg, su capacidad de sugestión y su personalidad se sienten en cada poro de esta película de extraño pelaje, pero modestamente conmovedora que nos hace augurar mejores trabajo en el futuro.

Trailer película

Fotografías

miércoles, 9 de mayo de 2007

XIV - Janieta Eyre




Vivo

permanentemente

detrás de mi ojo izquierdo.

“Es el ojo que ve peor y por ello es más sensible a lo oculto de las cosas, al mundo fantasmal,

al mundo de los muertos...”



Janieta Eyre es una aclama fotógrafa internacional basado en Toronto. Ella rápidamente ha ganado la atención en el mundo contemporáneo de arte para sus dobles autorretratos raros. Sus retratos surrealistas de ella como gemelos son esquizofrénicos, divertidos o el grotesco a su turno.

Las imágenes muestran a Eyre en pinturas solas, dobles y triples con los trajes y los ajustes tanto de períodos históricos como del entorno de fantasía. Muchas de sus fotografías exploran la maternidad, la identidad y relaciones de hermano, sobre todo aquellos de gemelos idénticos. Janieta Eyre nació en Londres, Inglaterra. Ella fue educada en Toronto donde recibió un grado de filosofía de la Universidad de Toronto. Ella también estudió periodismo de media jornada en la Universidad Ryerson y fotografía en Ontario la Escuela de bellas artes y el Diseño.

El trabajo de Janieta Eyre es un ejemplo de un paradigma de fotografía muy narrativa, casi cinematográfica, ubicada en escenarios cuidadosamente dispuestos, cargada de lecturas personales y subjetivas. Sus imágenes de gran formato e impecable resolución técnica nos muestran una pseudorealidad que lleva a cuestionarnos si lo que contemplamos es real o el fruto de una desagradable pesadilla.

Todas sus fotografías están pobladas de extrañas criaturas que basculan entre lo humano, lo post-humano y lo trans-histórico, situadas en ambientes un tanto anómalos que, inevitablemente, nos hacen recordar la también asfixiante y opresiva atmósfera conseguida por David Lynch en filmes como Erasehead aunque otras veces se aproximen de un modo irónico a la estética publicitaria.

Las ambiguas situaciones que se recrean en cada fotografía aluden a cuestiones como la identidad y el trans-género como a lo siniestro cotidiano y obsesiones freudianas... a lo grotesco, a lo monstruoso y al miedo a los avances de la ciencia.

Janieta Eyre se define como un ser que vive permanentemente detrás de su ojo izquierdo. “Es el ojo que ve peor y por ello es más sensible a lo oculto de las cosas, al mundo fantasmal, al mundo de los muertos...”

Todas sus composiciones tienen un trabajo muy meticuloso –casi cinemático, desarrollado en series como Rehearsal (1994), Reincarnation (1997), Lady Lazarus (1999), Lost Persons, o Motherhood (2002) –todas ellas presentes en esta exposición, que ponen su obra en relación con artistas como Cindy Sherman o Laurie Simmons. En sus composiciones encontramos reminiscencias a la pintura barroca y victoriana donde cobra suma importancia el tratamiento de la luz, que le ayuda a aseverar el tono dramático y angustioso de sus imágenes. Estos recursos se amplifican en sus más recientes películas: Natural History Museum (2002) y So Now We Understand Each Other (2003)

Eyre ha expuesto extensamente en Italia, Alemania, Islandia, los Estados Unidos y a través de Canadá fue invitada a participar en el Kwanju Biennale en Corea del Sur. Ella ha sido destacada en varias publicaciones recientes incluyendo la Revista de Colmena, Collezione el Borde, y Falsificando la Muerte y ganada un premio "de Brillo" para las Mejores Imágenes Digitales del Cero de Horizonte. Su trabajo está en las colecciones permanentes del Museo canadiense de Fotografía Contemporánea (Ottawa), Microsoft (Nueva York), y la Galería Nacional de Islandia (Reykjavik).


Ve más de sus fotografías en: http://www.artnet.com/artist/5951/janieta-eyre.html

Traducción de Texto: Paula Barrios H.

martes, 8 de mayo de 2007

XIII - Arte, Feminismo y posmodernidad...

Arte, feminismo y posmodernidad:

apuntes de lo que viene

(Por: Marián López Fernández)



LA POSMODERNIDAD COMO REVISIÓN DEL SUJETO

Desde finales de los años sesenta, aparece en occidente una línea de

pensamiento útil para el análisis de las diferentes formas de producción cultura].

Esta línea, con todas sus subtendencias correspondientes tenía un común denominador: reconoce que la Modernidad es ya historia. Esta modernidad, basada en los ideales ilustrados, ha fracasado en varios aspectos y algunas de sus propuestas no han sido realizadas en su totalidad. En cualquier caso su unicidad histérica y de pensamiento se desmorona. Esta línea, llamada posmodernidad, califica el momento histórico actual a través de un capitalismo multinacional, una sociedad postindustrial basada en el consumo, que presenta unas características específicas

como la obsolescencia planificada, la sucesión incesante de modas y estilos, la penetración de la publicidad, televisión y «medias» a toda la sociedad, la suavización entre centro y provincia a través de una sucesiva estandarización, crecimiento de canales de comunicación y llegada del automóvil. La posmodernidad se caracteriza además, por un elemento fundamental: la desaparición del sentido de la historia. El sistema social contemporáneo ha comenzado a perder la capacidad para retener su propio pasado. Ha comenzado a vivir un presente perpetuo. Desaparecido el hilo conductor de la historia,la «Historia» con mayúsculas, salen a la luz las «otras» historias, a través de las otras

culturas. El reconocimiento de la otredad permite la descentralización de los cánones y su pluralización. Esto lleva al cuestionamiento del concepto de sujeto

Arfe, Individ~~oySociedad, 4, 103-109, Editorial Complutense, Madrid, 1991-92

en su término moderno, del sujeto individual, creador de su propia historia y emancipado.

La pérdida del concepto de sujeto como tal y la desaparición de la historia Como eje logico que explica el devenir de la sociedad real lleva a la desconstrucción de tales conceptos. Y es ahí donde las teorías feministas encuentran un eco en el pensamiento. Desde su otredad reivindican y cuestionan el sujeto tradicional.


EL FEMINISMO COMO CRÍTICA DE LA REPRESENTACIÓN

Inmersos en el entramado cuestionador y desconstructor de la red de

pensamiento posmoderno, la crítica feminista aporta elementos esclarecedores y fundamentales a la crítica de la cultura. Dado que la crítica posmoderna recae principalmente en las representaciones ya existentes, más que crear otras nuevas,

el cuestionamiento de dichas imágenes culturales pasa inevitablemente por la forma y el modo en que las diferencias sexuales y culturales han influido en la producción de dichas imágenes.

La crítica feminista de la representación tiende a desequilibrar el modelo de autor representación masculino, y a hacer vacilar el culto de sus emblemas de poder y autoridad. Esta crítica parte de un supuesto: la realidad no es inmediatez, sino artificio de la construcción. No es un dato natural, sino un efecto de significación: un montaje representativo. Es la resultante de un proceso categorizador que—para poder designarlo— segmenta lo real en nombres y figuras.

La crítica feminista más radical habrá de analizar cómo el discurso de la

cultura dominante va codificando los lugares y las funciones y habrá de

reflexionar sobre la red situacional y posicional de los efectos de la subjetividad que distribuyen y controlan las ideologías sexuales a través de mensajes y comunicaciones.

Sin embargo, y a diferencia del grupo que postula la búsqueda de una

diferencia, las teóricas o las artistas feministas interesadas en el debate posmoderno no están preocupadas en construir un nuevo modelo de «identidad» femenina (modelo según el cual la feminidad seria un valor fijo un contenido predefinido), ya que dicha preocupación seguiría asociada a un filosofía confiada en las esencias-verdades, y desmentiría el tono posmodernista de la búsqueda. Se aplican más bien a la desconstrucción de las imágenes convencionales de feminidad

que el discurso de la representación sexual ha ido patria realizando, deseo jugando para ello las marcas enunciativas y comunicativas que traman su espectáculo.

En este aspecto, uno de los grandes aportes del feminismo ha sido el capacitar

a la mujer de un aprendizaje por el cual «la verdad» es verdad construida: desmontable, analizable, desconstruible: desmontando intencionalidades, se exhiben las apuestas de poder defendidas por el discurso sobre el sexo dominante.

La mujer artista, a través de este proceso analizador, desconstructivo, trabaja la estrategia de las dobleces, revirtiendo los signos de la dominación por medio de la ironía. La ironía marcará casi todos los trabajos de estas mujeres en la década de los ochenta. La mayoría de estas mujeres utilizará pues el lenguaje dominante

existente, pero contradiciéndolo a través de la ironía, si bien algunas otras introducirán nuevos lenguajes que analizaremos a continuación.

Seguidamente, antes de abordar el arte de la mujer en los años ochenta,

haremos un repaso de las principales obras y principales corrientes de los años setenta, que fueron precedentes del movimiento actual.

1. Legado del arte feminista de los setenta


A partir de la mitad de la década de los setenta, se asiste a un movimiento en USA y Europa que incluía una conciencia feminista. Artistas como Joan Snyder, Ree Morton, Miryam Schapiro, Suzanne Lacy, Joan Mitchell, Nancy Graves, Eva Hesse, Ana Mendieta, Yvonne Rainer, May Stevens, Linda Benglis y Judy Chicago trataron de realizar un trabajo artístico a través del diálogo político que estaba teniendo lugar en asociaciones estudiantiles y manifestaciones públicas.

Como mucho de este arte político, los trabajo sufrían de didactismo. La obra más importante de este período fue «The Dinner’s Partt> 1977-78, de J. Chicago. Esta era una instalación con una enorme mesa con platos, que rendía homenaje a Sapho, la papisa Juana, la reina Isabel, George Sand, Virginia Woolf y otras mujeres famosas de la historia. Los museos americanos se negaron repetidamente a exponer la obra, argumentando que su tamaño era desproporcionado, y los críticos la ridiculizaron (especialmente por la forma de vagina de los platos).

Aunque este pequeño período es frecuentemente ridiculizado o pasado por

alto, las artistas de hoy están en deuda con las contribuciones intelectuales y la transformación social que el feminismo de 1964-78 desarrolló. Las artistas de hoy comparten un legado histórico estrechamente ligado a su pasado reciente y claramente diferenciado del de sus compañeros masculinos. Esta perspectiva feminista

corre a través del panorama artístico de la década de los ochenta, y especialmente en la vanguardia de los últimos años, con artistas alemanas y de N. Y.

La premisa fundamental del movimiento deliberación femenina «lo personal

es político», revela una creencia en las ramificaciones políticas que rodean cada hecho que sucede en la vida diaria. Construida sobre las bases de la contribución de las sufragistas de fines de s. XIX, la segunda ola feminista incorporó el conocimiento teórico procedente del marxismo y de la Escuela de Erancfurt, y puntos de la práctica política tomados de las luchas por los derechos civiles y en

contra del Vietnam en USA y de las luchas estudiantiles en Europa. La segunda ola de feminismo americano reconoció la fuerza implícita de la ideología, por la cual no hay poder más fuerte que aquel que no podemos ver, que aquel que está oculto. Esta segunda generación feminista de artistas, tratará poder, ideología y ocultamiento en sus obras, porque son mujeres, y a diferencia de los varones, no se sientes herederas de las tradiciones dominantes. Intentarán subvertir las reglas

de juego establecidas, centrando su atención en espacios que todavía entonces apenas estaban ocupados por el arte plástico: la naturaleza, el propio cuerpo, el inconsciente o los nuevos medios de comunicación en espacios de experimentación como la fotografía o el video, aun no marcados del todo por lo que puede denominarse como «el sello de la representatividad».

El arte de los años ochenta se nos presenta más estetizado, haciéndolo sus creadoras más legible y menos opuesto a las tendencias actuales. Para Laura Cottigham, la pintura, sin embargo, continua estando dentro de la esfera masculina:

«La pintura, como la mujer desnuda que ésta presenta con frecuencia, es una de las más caras mercancías de nuestro tiempo: los varones ricos coleccionan ambas. En el mercado del arte los precios continúan subiendo. Los tres precios record por una obra pertenecen a la pintura. Y la pintura, como el patriarcado, continua dominando. Aunque haya mujeres artistas en USA y Europa que han alcanzado la “mayoría de edad” —llegando a alcanzar visibles posiciones privilegiadas, como la participación en el pabellón USA de la Bienal de Venecia o en galerías como la Mary Boone—, la pintura pertenece todavía a los chicos».

Este hecho ha conducido a que las mujeres realicen un trabajo no pictórico y, alentadas por el ámbito pos modernoo plasma en su trabajo en técnicas no tradicionales.

II. La ironía: común denominador del arte feminista

La ironía está presente en la cultura americana de los ochenta, desde la

televisión hasta la publicidad y las bellas artes. Una sonrisa parece haber descendido sobre los espectadores y artistas, en un clima creado por la necesidad de la publicidad de degradar cualquier ideología que no colabore con el dólar, y por algunos teóricos post estructuralistas, como flerrida, para los cuales todo sistema de valores debe ser reducido al relativismo. En el arte de los ochenta, especialmente en el que viene de Nueva York, la postura irónica se utiliza con frecuencia, incluso a veces casi exigida por los legados de Duchamp y Warhol, por la teoría desconstructiva y por el advenimiento de la imagen y las técnicas

publicitarias a través de la reproducción. Aunque la mayoría de las veces esta ironía no tiene ningún fin concreto, más que elevar el bibelot o el fetiche a rango artístico —como es el caso de Jeff Koons—, el feminismo ha sabido utilizar la carga irónica para transgredir el lenguaje masculino. La ironía y la subordinación

de la ideología feminista a las preocupaciones técnicas son las herramientas más comunes de esta estética de los ochenta.

El trabajo de Rebeca Horn, Jenny Holzer, Rosemar y Trockel, Sherry Levine, Barbara Kruger, Cindy Sherman, Louis Lawler, Annette Lemieux, Catarina Fritsch y muchas otras ejemplifica esta tendencia. Algunas de estas manifestaciones artísticas son directamente feministas, a través de confrontaciones de género; otras expresiones subsumen el género dentro de una confrontación con el poder. Para todas ellas, la feminista no es la única de las lecturas posibles, pero es una lectura eclipsada con demasiada frecuencia por el discurso dominante.

A ello habría que añadir que, por ejemplo la crítica de arte no considera la opresión de la mujer, del mismo modo que si considera y pocas veces ridiculiza la homosexualidad, la lucha de clases o el holocausto.

III. Artistas

Los enunciados directos que señalan el reconocimiento del lugar discordante de la mujer en un mundo definido por el varón, toma forma en la obra de Bárbara Kruger, «5. T. (compro, luego soy)», en la que se nos presenta una fotografía que representa una mano de mujer cogiendo una tarjeta de crédito, en la que se puede leer «compro, luego existo», así como en la obra de Rosmary Trockel «cogito, ergo sum» 1987, en la que se lee, garabateado irregularmente en una tela de lino «cogito...». Ambos trabajos desafían la universalidad de la linea más representativa

de la filosofía continental, y cuestionan la autoridad de la filosofía

moderna. La frase maliciosa de Kruger señala la posición de las mujeres

burguesas cuya profesión es la de comprar. Al mismo tiempo, critica la vida que parece transcurrir en [os departamentos de los grandes almacenes. La sutil incisión y la ambigua inserción de la presencia femenina en estos dos trabajos son

indicativos de la voz subversiva que resuena a través del arte contemporáneo hecho por mujeres.

Aunque pocas veces explicitado, las artistas han creado algo parecido a una ontología independiente. En el nivel más visible, esta nueva ontología se expresa en símbolos y palabras genéricas especificas: los aparatos electrodomésticos y las telas de Rosemary Trockel; los huevos de Rebeca Horn; las Madonnas y starlets de Cindy Sherman; las apropiaciones que Sherry Levine hace del arte masculino; las «madres» de Annette Lemieux... Louse Lawler y Sherry Levine se posicionan en contra del poder de la historia del arte y del control de esta historia por coleccionistas e instituciones. Sherry Levinejustifica así su apropiación

de obras de autores clásicos dc la imaginería artística de los movimientos de vanguardia como Egon Sehiele, Joan Miró o Walker Evans: «A finales de los setenta y comienzos de los años ochenta el mundo del arte únicamente aceptaba imágenes de deseo masculinos. Por ello creo que yo mostraba un tipo de actitud como de chica mala: quereis eso, pues os lo doy. Pero, por supuesto, al ser yo mujer, estas imágenes se convierten en una obra de mujer». Su discurso plástico consistirá en un juego, en una representación teatral del poder de los hombres.

Significantes que contradicen el concepto establecido de originalidad.

El ejercicio que Trockel hace del punto de aguja como técnica y la lana como material, ilustra a la perfección este ejercicio subversivo de legitimación. Meter Weibel decía sobre ella: «En tanto R. Trockel utiliza este deficiente procedimiento artístico, percibimos lo muy excluido que está lo femenino de la cultura. El material lana, el método punto y el motivo muestra, son significantes de lo femenino. Silos significantes están considerados como artísticamente deficientes, también lo estará lo femenino. El primer desarme de las condiciones de la obra de arte nos muestra que la cultura no es territorio de la mujer..»

En la obra de Barbara Kruger, «5. T. (qué músculos tan grandes tienes)»

1986, la frase «qué músculos tan grandes tienes» viene seguida por una serie de apelativos con nombres propios: «mi presidente...mi Rambo... mi papaíto... mi Papa... mi Ayatollah...». Aunque la frase «qué músculos...» se presenta entre exclamaciones, funciona aquí como pregunta que desafía al poder político y social que los varones sustentan. A través de la alusión a los biceps, Kruger proporciona una mirada humorista, una forma que aporta a sus palabras un tono desafiante. Fn «5. 1. (no necesitamos otro héroe)». 1987, la frase de Kruger (tomada de una de las canciones de

Tina Turner del año anterior), muestra cómo los hombres son educados para ser salvadores, rescatadores, insustituibles actores en tiempos de necesidad. Por otro lado, con esta obra Kruger se refiere

a la relación que existe entre los actos de heroísmo de la vanguardia artística y las conquistas que en su país han brindado al colectivo personajes públicos como Silvester Stallone o Ronald Reagan. Empleando las recetas más agresivas del lenguaje visual publicitario y combinando una presentación visual espectacular con la inclusión de slogans de la cultura pop, Kruger da un toque de atención

sobre las trampas del heroísmo en el arte y en la sociedad donde éste tiene lugar.

Por otro lado, es imposible imaginar a Kruger sustituyendo ~

En fin, podríamos analizar más obras de diferentes autoras como Cindy

Sherman, que eleva la diferencia, o otras como Annette Lemieux, Holzer, etc.

Creo que lo comentado aquí puede servir para ejemplificar como, hoy más que nunca el arte de las mujeres está presente, quizá no en la pintura pero sien otros medios, y cómo estas obras incluyen con fuerza y energía, contenidos que desafían el orden patriarcal establecido.

IV. Sobre el futuro

Nelly Richard se pregunta si esta posmodernidad no absorbe las culturas

«marginales» «como una dimensión complementada de lo variado que matizaría el fondo demasiado uniforme de la cultura universal, adornando su mosaico de rarezas con singularidades y particularidades».En este punto le preocupa el modo que deben adoptar las formas de esas «marginalidades» para mantener vivas sus fuerzas de

provocación. Lebrero Stáls comenta que «el que haya aumentado el interés público por la mujer artista podría también justificarse como una estrategia de auto conservación económica (y esto) podría poner en peligro el contenido subversivo y por tanto

innovador de lenguajes plásticos». Sea como fuere el futuro de estas obras y de esta línea artística presente en casi todas las mujeres artistas, y en palabras de Noemí Smolik, no cabe duda ya que «la mujer va hoy por delante, no por mostrar una nueva

dirección más inteligente, sino porque manipula, no respeta y amplía las reglas».

REFERENCIAS

BROUDE, N., y GARRAD, M. 0. (1982): Feminism andAn History: questioning tite

Litany. London, N. York, Harper &Row (Teoría Crítica del Arte desde el feminismo).

ECKER, Griselda (1986): Feminist aesthetics. Boston, Beacon Press.

FERRER, E. (1987): «La otra mitad del arte». Rey. Lápiz, nY 44 (Datos sobre mujer y arte).

LIPPARD, Lucy;From the Center(1976): FeministEssays on womensart New York,

Dutton.

OWENS, Craig (1985): «El discurso de los otros: las feministas y el Posmodernisnio»,

en La Posmodernidad. Barcelona, Ed. Kairós.

PARKER, R., y POLLOCK, O.; Oid Mistresses (1981): Women, Art and !deology. New

Yor, Pantheon Books (Básico y crucial para la Historia del Arte desde un punto de

vista global).

POLLOCK, O.: Vision and Di¿fference: femininity, feminism and histories of art

London, New York, Rowtíedge. (Deseonstrucción de los criterios tradicionales,

análisis neomarxista de la Historia del Arte.)

RICHARD, Nelly: La estratificación de los márgenes. Ed. Francisco Zegers. (Último

capítulo: Mujer y diferencia; teoría feminista y crítica de la representación, Chile,

mujer y disidencia.)

RUBIO, D.: «Elarte en femenino». Lápiz, n.9 63 (sobre arte y feminismo de la diferencia).

XII - Cristina Garcia Rodero




Una fotógrafa Magnum (II)

Nació en Puertollano, en 1949. Está considerada como uno de los fotógrafos de mayor relieve y trascendencia creativa en España. Su sensibilidad y curiosidad hacia los mundos que explora, junto con un continuado y elaborado trabajo fotográfico llevado a cabo a lo largo de los años, hacen que sus fotografías irradien una fuerza sobrecogedora sin caer en el exhibicionismo ni en el artificio.

Las imágenes de Cristina García Rodero son potentes pero reales, fruto de una pasión por la vida y las personas, y en las que los funambulismos técnicos no tienen cabida. Por eso mirar la obra de esta fotógrafa es como es como asomarse a las vidas y los sentimientos de quienes retrata, uniendo las culturas y las sensaciones sin que las fronteras y las distancias actúen como barrera.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en 1972, se inicia desde esa época en la fotografía en los ámbitos universitarios, dedicándose a su actividad de fotógrafa a la vez que a la docencia como profesora de fotografía en la Faculta de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin abandonar nunca la docencia, se dedica durante esos años y los siguientes a investigar y fotografiar las celebraciones populares, y las tradiciones religiosas y paganas, principalmente en España, pero también en la Europa mediterránea. Fruto de ello es su libro "España oculta", publicado en 1989 y ganador, entre otros, del Premio al libro del año en el Festival de Fotografía de Arlés, ganando ese mismo año el prestigioso premio de la Fundación Eugene Smith de Nueva York.

La trayectoria de Cristina Garcia Rodero está plagada de premios, como el Premio Planeta de Fotografia por el conjunto de su obra, de 1983. El Premio al mejor fotógrafo del año, concedido en 1988 por la revista Foto Profesional de Madrid. El primer premio World Press Photo en la categoría de arte, en 1993. Premio Nacional de la fotografía del Ministerio de Cultura en Madrid, y premio Forum Iberoamericano de Fotografía de la Habana, ambos en 1996. El Premio FotoGramPrix de Barcelona, en 1997. El Premio Bartolomé Ros a la mejor trayectoria profesional española en fotografía de Madrid, en PhotoEspaña 2000. O el Premio Godó de Fotoperiodismo 2000 otorgado por la Fundación Conde de Barcelona, entre otros.

La fotógrafa ha efectuado numerosísimas exposiciones individuales tanto en España como en diferentes paises europeos y americanos: México, Francia, EEUU, Portugal, Inglaterra, Italia, Alemania, Venezuela, Polonia, etc. Ha sido invitada a participar en innumerables exposiciones colectivas. Cristina García Rodero ha visitado numerosos países, en los cuales se ha sumergido buceando en las culturas y las vidas de las gentes, sus dichas y sus desgracias. As´por ejemplo, fue llamada tanto por la UNESCO como por Médicos sin Fronteras para hacer los registros fotográficos de sus actividades en distintas zonas del mundo, y de ahí surgen sus incursiones a Bosnia y Sarajevo.

Desde hace ya bastantes años, está trabajando en un amplio monográfico titulado "Entre el cielo y la tierra", basado en el registro de festivales. de música, de sexo y de erotismo. Sitios para divertirse, mostrarse o amarse.


Ve más de sus Fotografías en "Magnum": http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.PhotographerDetail_VPage&l1=0&pid=2K7O3R1V204V&nm=Cristina%20Garcia%20Rodero

XI - Nan Goldin



Goldin nace en 1953 en una familia de origen judío en Washington D.C., pero crece entre varias familias adoptivas de distintas ciudades de Nueva Inglaterra, después de que su hermana se suicidara. Poco después, Goldin entra en una escuela experimental del área de Boston, la Satya Community School. Cuando tiene 15 años, tiene su primer contacto con la fotografía en la escuela; dos años más tarde, cuando empiezan los años 70, Goldin ya aparece como una aspirante a fotógrafa profesional inspirada, según ella misma, "en las imágenes de las revistas de moda".

Por esa época, Goldin empieza a frecuentar la comunidad de Provincetown, un destino de vacaciones de Massachusetts muy popular entre los homosexuales de la Costa Este estadounidense. Allí, la artista conoce a los que habrían de ser habitantes y protagonistas de sus fotografías durante los siguientes 20 años: Bruce, Sharon, Cookie, Waters...

Poco después, Goldin ingresa en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, donde se gradúa en 1978. En su promoción también estudian artitas reconocidos como Philip-Lorca diCorcia y David Armstrong, al que había conocido en Satya y que habría de convertirse en uno de los grandes cómplices de Goldin. En esa época, además, la fotógrafa empieza a trabajar con películas de color y a emplear luces de flash.

Con ese equipaje, Goldin abandona Boston y se establece en el barrio de Bowery, en Manhattan, donde se topa con el estallido del punk y la aparición paralela de decenas de impulsos conraculturales. En Nueva York, la fotógrafa encuentra el gran tema de su obra: la narración de la vida sentimental y sexual de ese ambiente. Goldin, de hecho, se califica a sí misma como a una fotógrafa documentalista.

Para emprender esa narración, Goldin trabaja con series de fotografías que cuentan desde dentro la vida de sus amigos: inciación, plenitud y dependencia sexual, depresión, pobreza, amor, soledad, violencia, enfermedad... Para enfatizar el efecto narrativo, Goldin presenta esas imágenes en películas que muestran las fotografís sucesivamente. La más famosa de ellas se llama La balada de la dependencia sexual (título tomado de una canción de Bertolt Brecht), y ya muestra el efecto devastador del sida sobre esa generación en 1986. Una de sus series posteriores, La balada desde la morgue insiste en el mismo tema.

Tanto es así que, poco después de presentar La Balada de la dependencia sexual en Europa, Goldin ingresa en una clínica de desintoxicación, donde sigue trabajando. Allí, el autoretrato se convierte en uno de los temas recurrentes de su obra. Más tarde, la fotógrafa rodaría un documental autobiográfico, I'll be your mirror, que toma su título de una canción de la Velvet Underground.

Poco después de salir de la clínica, en 1991, Goldin abandona los Estados Unidos y se marcha a Berlín para cuidar de su amigo Alf Bold, enfermo de sida. Desde entonces, la fotógrafa vive entre la capital alemana, París y Yale, donde es profesora.

Ve más de sus fotografías en : http://oseculoprodigioso.blogspot.com/2007/01/goldin-nan-fotografia.html

lunes, 7 de mayo de 2007

X - Susan Meiselas


Una fotógrafa Magnum

recibió su B.A. en el colegio Sarah Lorenzo y su M.A. en educación visual de Harvard University. Su primer ensayo principal fotográfico enfocó las vidas de mujeres que hacen el strip-tease en ferias de país de la Nueva Inglaterra. Ella fotografió los carnavales durante tres veranos consecutivos enseñando la fotografía en el público de Nueva York. “Los Separadores de carnaval” fueron publicados por Farrar, Straus y Giroux en 1976. Una selección fue instalada en el Museo Whitney de Arte en junio de 2000. El libro original recientemente fue revisado y re impreso por el Museo Whitney y Steidl Verlag.

Ella es la mejor conocida por su cobertura de la insurrección en Nicaragua y su documentación de emisión gratuita de acciones humana en América Latina, que fue publicada extensamente en todo el mundo. En 1981, el Panteón, publicó su segunda monografía, Nicaragua, Junio 1979 de 1978 julios.

Meiselas sirvió como redactora y contribuyo al libro SALVADOR EL-: EL TRABAJO DE TREINTA FOTÓGRAFOS (Escritores y Lectores, 1983) y

“Chile from within” (W.W. Norton, 1991) destacando el trabajo por fotógrafos que viven bajo el régimen Pinochet. Ella ha co-dirigido dos películas: " Viviendo en peligro: La Historia de una Familia nicaragüense " (1986) " y Cuadros de una Revolución " (1991) con Richard P. Rogers y Alfred Guzzetti. En 1997, ella completó seis años de proyecto “Una historia fotográfica de 100 años del Kurdistán”, y la integración de su propio trabajo en el libro el titulado “Kurdistan en la sombra de la historia” (Casa Arbitraria, 1997). Meiselas entonces creó el sitio web, www.akaKURDISTAN.com, un archivo en línea de memoria colectiva; así como una exposición que fue lanzada en la Colección Menil en Houston, y a viajado más de ocho años por lugares en los Estados Unidos y Europa.

Su monografía del 2001, “Caja de Pandora” (la Botella doble Editions/Trebruk) que explora una Ciudad de Nueva York la S y el club de M, fue expuesta más recientemente en Amsterdam. En el 2003, “Los encuentros con el Dani” fueron destacados como una instalación en el Centro Internacional del Trienio de la Fotografía "Forasteros" y co-publicados por ICP/STEIDL Verlag. El libro explora una historia de 60 años del descubrimiento de los forasteros e interacciones con el Dani, una gente indígena de las tierras altas de Papúa en Indonesia.

Meiselas ha hecho exposiciones de “One-woman” en París, Madrid, Amsterdam, Londres, Los Angeles, Chicago y Nueva York. Su trabajo es incluido en colecciones americanas e internacionales. Los premios honorarios de reconocimiento incluyen: Robert Capa Medalla de oro para " coraje excepcional y relatando " por el Club de Prensa De ultramar para su trabajo en Nicaragua (1979); el Premio de Leica para Excelencia (1982); el Premio de Engelhard del Instituto de Contemporáneo Art (1985); los moros de María Cabot Sacan de la Universidad de la Colombia para su cobertura de América Latina (1994); y el premio de Fotografía de Fundación Hasselblad (1994). En 1992, ella fue llamada un Muchacho MacArthur


Traducción de Texto : Paula Barrios H.

Texto original: http://www.susanmeiselas.com/content.php?sec=bc

Ve más fotografías en la página de MAGNUM

http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.PhotographerDetail_VPage&l1=0&pid=2K7O3R131FR3&nm=Susan%20Meiselas

domingo, 6 de mayo de 2007

IX - Annie Leibowitz



Nació en Westport, Connecticut, bajo el seno de Samuel Leibowitz y Marilyn Heit Leibowitz. En 1969 vivió en un kibutz en Israel y participó en una excavación arqueológica en el sitio del templo del Rey Salomón. Recibió una licenciatura en bellas artes del San Francisco Art Institute en 1971. Posteriormente siguió sus estudios con el fotógrafo Ralph Gibson.

Conocida por sus retratos de famosos, que abarcan desde figuras políticas a músicos y atletas. Su trabajo ha incluido revistas, moda y fotografía publicitaria. Muchos de sus retratos de famosos de la música rock se han convertido en imágenes de firma. Un ejemplo notable es su retrato de John Lennon desnudo sobre una cama, en un abrazo con su esposa, Yoko Ono, totalmente vestida, el último retrato de John Lennon que ella tomó solo un par de horas antes de su trágica muerte en diciembre de 1980.

Su carrera comenzó en 1970, cuando dio sus fotografías a la revista Rolling Stone. Desde 1970 fue fotógrafa independiente y en 1973 se convirtió en la fotógrafa jefa de esta revista y en 1975 fue fotógrafa de gira de conciertos para la banda The Rolling Stones.

Más adelante trabajó para Life, Vogue, Esquire, Time Newsweek. Ha sido fotógrafa colaboradora de la revista Vanity Fair desde 1983, y a principio de los años 1990 fundó el Estudio Annie Leibovitz en la ciudad de Nueva York.

En 1991, Liebovitz se convirtió en la segunda fotógrafa vivo y la primera mujer de todos los tiempos, cuyos trabajos fueron exhibidos en la prestigiosa National Portrait Gallery of Smithsonian Institute en Washington DC. El libro Olympic Portraits, que es el resultado de un largo proyecto de dos años, muestran a atletas olímpicos entrenando. Fue publicado en junio de 1996 cuando tuvieron lugar los Juegos Olímpicos de Verano en Atlanta. A finales de 1999 publicó un libro de fotografías de mujeres. En diciembre del 2004 perdió a la que había sido su pareja durante más de diez años, la escritora Susan Sontag. Actualmente vive en Nueva York.

Como el fotógrafo de retrato Arnold Newman, Leibovitz ha buscado en su trabajo la forma de acentuar algún aspecto del personaje público de cada sujeto. Usando todo el cuerpo del sujeto, normalmente capturado en medio de una actividad física, Leibovitz alcanza sus efectos sin aparente artificialidad y con un talento - a menudo escandaloso - que aleja su trabajo del de otros artistas de retrato. El trabajo publicitario de Leibovitz, al que ella brinda una frescura y dramatismo equivalentes, ha atraído a muchos clientes importantes.

Tres de las exposiciones de Leibovitz han recorrido los Estados Unidos y Europa. Dos fueron organizadas por la Sidney Janis Gallery (1983-1985 y 1986-1989), y la National Portrait Gallery (Washington, D.C.) la honró en 1991 con una retrospectiva que posteriormente recorrió los Estados Unidos, Europa, y Asia. Sus premios incluyen el American Society of Magazine Photographers (ASMP) Photographer of the Year Award (1984) (premio al fotógrafo del año); el ASMP Innovation in Photography Award (1987) (premio a la innovación en fotografía) ; la Campaign of the Decade Award de la revista Advertising Age (1987); y el Infinity Award para fotografía aplicada del International Center for Photography (1990) (premio al fotógrafo del año), así como los premios Grammy, Kelly, y Clio.

Texto Original: http://es.wikipedia.org/wiki/Annie_Leibowitz

Puedes ver algunas de sus fotografías en Sales de Plata
:

http://es.geocities.com/sdeplata/leibovit.htm

miércoles, 2 de mayo de 2007

VIII - Cindy Sherman


Girando la cámara
sobre ella, Cindy Sherman ha construido un nombre como uno de los fotógrafos más respetados de finales del vigésimo siglo. Aunque, la mayoría de sus fotografías sean de ella misma, sin embargo, estas fotografías no son definitivamente autorretratos. Más bien Sherman se emplea a ella misma como un vehículo a modo decomentario contra una variedad de los problemas del mundo moderno: el papel de la mujer, el papel del artista y muchos más. Es por estos fotografías ambiguas y eclécticas que Sherman ha desarrollado un estilo de firma distinto. Por un número de serie diferente de trabajos, Sherman ha levantado el desafío y preguntas importantes sobre el papel y la representación de las mujeres en la sociedad, los medios de comunicación y la naturaleza de la creación de arte.

La vida de Sherman comenzó en 1954, en el Canto de Cañada, Nueva Jersey, un suburbio de Ciudad de Nueva York. Su familia se mudo un poco después de su nacimiento, Sherman creció como la más joven de cinco niños en la ciudad de Huntington, Long Island. A diferencia de algunos artistas, Sherman en particular no estuvo implicada en las artes como una persona joven. Los padres de Sherman no estuvieron implicados en las artes; su padre se ganó la vida como un ingeniero y su madre trabajó como un profesor de lectura. Nacido relativamente tarde en las vidas de sus padres, el padre de Sherman fue retirado en el tiempo ella estaba en el quinto grado. Sherman ha dicho que, " no era hasta el colegio que yo tenía cualquier concepto de lo que era el mundo de arte”. Mi idea de ser a un artista como una niña era un artista de sala de tribunal o uno de aquellos artistas de paseo entablado que hacen caricaturas”

. Mis padres tenían un libro de, como, “las cientas y una pinturas hermosas”, que incluyeron Dali y Picasso entre los artistas más recientes. " A pesar de la carencia de mis padres en lo artístico, ellos me apoyaban en la opción para entrar en la escuela de bellas artes después del final del instituto, aunque según Sherman, su madre realmente la advirtió para " tomar unos cursos de enseñanza por si acaso. " Así, la exploración de Sherman de arte comenzó en el Colegio de Universidad Estatal en Búfalo.

La carrera de sherman en Búfalo comenzó de manera diferente entonces esto se terminó. Como un estudiante de primer año, Sherman intenta estudiar pintura, hasta que un día, comprende que no entiende mucho al respecto. Frustrada contales limitaciones, deja la pintura. Sherman ha dicho que ella sintió que " …no era nada más para decir [por la pintura]. Yo meticulosamente copiaba otra arte y luego comprendi que yo solamente podría usar una cámara y poner mi tiempo en una idea en cambio. " Y esto es explícitamente lo que ella hizo. En retrospectiva, Sherman ha expresado que ella nunca hubiese podido tener éxito como pintor, declarando que ella es incapaz de reaccionar a la pintura en algo más que un camino visceral.

Después de su graduación en 1976 , Sherman, decide irse a la Ciudad de Nueva York para emprender su carrera en el arte. Tomando un desván sobre la Calle de Fulton en Manhattan inferior, Sherman comenzó a tomar los autorretratos. Estas fotografías serian conocidas como la Película Sin título Stills, quizás el trabajo más conocido y reconocible de la carrera de Sherman hasta entonces. En estas fotografías, comenzadas en 1977, Sherman se coloca en los papeles de actrices de Película del segundo plano.

Sus fotografías la muestran disfrazada, con pelucas, sombreros, vestidos, ropa muy diferente a la de ella, jugando así los papeles de caracteres o personajes. Mientras muchos pueden confundir estas fotografías para autorretratos, estas fotografías sólo juegan con los elementos de autorretrato y son realmente algo bastante diferente. En cada una de estas fotografías, Sherman juega un tipo - no una persona real, pero uno autofabricado ficticio. Una ama de casa arquetípica, la prostituta, la mujer en la angustia, la mujer sufrida, la bailarina, la actriz, y Sherman maleable, parecido a un camaleón juega todos estos caracteres.

una obra de arte para ser considerada un retrato, el artista debe tener la intención de retratar a una persona específica, real. Esto puede ser comunicado por tales técnicas como el nombramiento de una persona específica en el título del trabajo o la creación de una imagen en la cual la semejanza física conduce a una individualidad emocional única a una persona específica. Mientras estos criterios no son los únicos modos de connotar un retrato, ellos son solamente dos ejemplos de como Sherman con cuidado se comunica al espectador .

Sherman depersonaliza las imágenes.

Hay muy pocas pistas en cuanto a la personalidad de Sherman en las fotografías - cada uno es tan único y ambiguo que el espectador es dejado con más de una confusión sobre la verdadera personalidad de ésta.

Sherman completó el proyecto tres años más tarde, en 1980, cuando ella " se quedó sin clichés " para trabajar. Esta serie dio mucha publicidad a Sherman y la aclamación crítica; ella tenía su primer espectáculo de solo en el espacio no lucrativo, la Cocina, en Ciudad de Nueva York. En 1980 Sherman también creó una serie de que ella se llamó " Proyecciones de Pantalla de reverso " en el cual, de modo similar a la Película Stills, Sherman se disfrazó y desfiló contra un fondo de diapositiva proyectado.

Como Sherman alcanzó el éxito internacional en una edad relativamente jóven, su trabajo ha tenido una maduración considerable en el valor durante la década pasada. En 1999 el precio de venta aproximadamente para una de sus fotografías era 20,000 dólares a 50,000 dólares, una suma fuerte para un fotógrafo femenino. Incluso más rotura de tierra era la subasta de una Cristianía 1999 en cual de las fotografías de Film Stills vendido por 190,000 dólares. Esta oferta quizás fue inspirada por el Museo del Arte Moderna: en 1996, ellos compraron un juego completo de Imágenes fijas de Película para un millón de dólares. Estos precios son indicativos del enorme nivel de Sherman de éxito, tanto críticamente como económicamente. La popularidad de Sherman sigue creciendo en el mundo entero, como ella ha expuesto países incluyendo Alemania, Japón, Francia.

Recientemente, Sherman ha vuelto al recurso de usarse a ella misma como modelo. En un espectáculo reciente en su galería de Nueva York, los Cuadros de Metro, Sherman mostraron una serie de las imágenes parecidas a un retrato de ella en el aspecto de mujeres de California. Estas mujeres son otra vez simplemente tipos - el Entrenador Personal, el Ex-agente-inmobiliario, el Divorciado, etc. Sherman más lejos manipula la noción de retrato por el empleo de retrato convencional, firma incluyendo el ajuste de la figura contra un fondo neutro. A diferencia de algunas de sus tempranas fotografías, estos son las imágenes más francas de carácteres creados, no fragmentos de narrativa. Sherman sigue estos proyectos en Ciudad de Nueva York, donde ella actualmente vive y trabaja.

Traducción: Paula Barrios H.

Texto Original: http://www.cindysherman.com/biography.shtml